La Vall Fosca sustituye con pizarra la uralita dañada por el granizo

LAURA GORDÓ
LA TORRE DE CAPDELLA

Ha pasado más de una semana desde la granizada del 1 de septiembre, y a los vecinos de la Vall
Fosca aún les queda mucho trabajo. Entre los ocho pueblos afectados por la tormenta –Pobellà, Mont-rós, Paüls, Molinos, Astell, Oveix, Aguiró y Castell-estaó– suman 130 casas y 19 explotaciones con tejados agujereados, después de que en menos de una hora cayeran 69 litros de agua y pedrisco de 7 centímetros. Los daños han sido valorados en 3,4 millones.
Aun hoy hay coches aparcados con golpes y cristales rotos y enormes toldos que revisten las cubiertas de las casas para protegerlas de las lluvias. La mitad de los tejados dañados son de uralita –14.000 metros cuadrados–, un material prohibido en nuevas construcciones y que solo pueden manipular empresas autorizadas, por lo que la reparación de los tejados podría demorarse.
«Desde el ayuntamiento gestionaremos y subvencionaremos la retirada de la uralita. Es una manera de unificar esfuerzos y acelerar las obras», afirmó ayer Lluís Peroy, concejal de Urbanismo de La Torre de Capdella. El consistorio también ha anunciado que no cobrará el 2% de impuesto de obra a quienes cambien el tejado sin variar su estructura. Además, según la normativa municipal, la construcción de los nuevos tejados tendrá que finalizarse con pizarra negra, losa, teja o materiales similares.